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historia de la isla

La isla de Toralla es una pequeña isla situada en la Ría de Vigo, separada de tierra firme por una distancia aproximada de 500 metros. Pertenece al término municipal de Vigo y está próxima a las parroquias de Corujo y Oia.

Tiene una extensión aproximada de 45.000 m2 de propiedad privada y 24.400 m2 de terreno de dominio público cedidos en concesión a la Universidad de Vigo.

Posee dos pequeñas playas al final del puente que la une a tierra, una a cada lado del estribo del mismo y justo a la entrada de la isla.
A media marea tienen una anchura de aproximadamente 20 metros, y unas longitudes de 80 y 120m respectivamente.

Enfrente de la isla y al comienzo del puente se encuentra a la izquierda del mismo una de las playas más hermosas de la Ría de Vigo, la playa de O Bao y a la derecha el Parque-Bosque de Toralla (Finca de Mirambell) donde bajo la dirección de la Universidad de Vigo se musealizó una villa romana, expuesta al público y de un enorme interés para que junto a otros más
de 100 yacimientos arqueológicos den a conocer la importancia que tuvo la ciudad de Vigo en la época romana.

               
En la historia de la Isla, se contemplan los siguientes capítulos:

ORÍGENES   -  SOCIEDAD ANONIMA  -   AMPLIACIÓN DE LA ISLA  -   EL PUENTE  -   PROTECCIÓN DE LA ISLA

ORIGENES

Queremos agradecer a D. Lalo Vázquez Gil, Cronista Oficial de la ciudad de Vigo su colaboración para darnos a conocer los orígenes de la Isla.

Todo el sur de la ría de Vigo fue desde el principio de los hechos históricos un lugar excepcional como lo demuestra el gran número de yacimientos arqueológicos cuyas piezas se conservan en diferentes museos, Y de ahí, también, sus valiosos  petroglifos estudiados por eminentes eruditos y sus castros, situados en las colinas cercanas al mar en los que se  desarrollaron los primeros grupos poblacionales.

Uno de ellos fue la isla Toralla, un castro  importante con una altitud de 18 metros y una corona  de 7 metros de eje Este-Oeste y 30 m. de eje Norte-Sur. Estaba rodeado por una muralla de 2-3 metros de grueso y 1 m. de alto. En las viviendas circulares, excavadas en campañas varias, se encontraron  muestras de cerámica indígena y ánforas.

Hay que pensar que en esa época fueron muchas las expediciones de fenicios, griegos y cartagineses que recorrieron nuestra ría en busca de la “casiterita” –estaño- necesario para fabricar el bronce y en los anales están los nombres de los expedicionarios, anteriores a la romanización. Muchos nombres de lugares, hoy, tienen su origen en el que usaron, por primera vez, los visitantes, con las lógicas variaciones que señala la toponimia.

El de Toralla es el nombre que corresponde a la zona costera - aunque lo va perdiendo - y a la isla, a la que todo el mundo le pone delante el  “de” y dicen isla “de Toralla”. Pero no: "Isla Toralla" es su denominación y se ve,  perfectamente en el “Plano de la Ría de Vigo”, realizado por Mateu en su litografía de la calle de la Montera, número 53, de Madrid, para el libro de Nicolás Taboada Leal, -primer cronista oficial de Vigo-, “Descripción  topográfico-histórica de la ciudad de Vigo, su ría y sus alrededores”, editado en 1840.

“Toralla” parece venir de “tor”  y no está clara su procedencia pero sí su significado: “monte”; pudo llegar a través del latín, del ibérico o, tal vez, tiene base céltica. El profesor y toponimista Sr. Sacau  piensa, eclécticamente, que “toralla” obedece a una estructura femenina latina de base celta, “tor”,  y el sufijo latino “alia”, simplificación de tierra: “toralia”, terreno en forma de un  pequeño otero. Y luego añade una serie de topónimos que significan elevación: “Turido” (Alcabre), “Toural” (Teis), “Tourada” (Navia), “Tourón” (Oia), “Torroña”, (Santa María de Oia), etc.

No se ha conseguido localizar documentación que acredite, a ciencia cierta, a quién pertenecía realmente la isla antes del siglo XIX., lo que no tiene nada de extraño por la serie de luchas –constantes-, con las típicas depredaciones de los vencedores. Aunque hay historiadores que se inclinan por el Obispado de Celanova, existen documentos, en el archivo de la Catedral de Tuy, que supuestamente dan fe de que la isla era propiedad del Obispado de Tuy y, más concretamente, del Monasterio de Coruxo.

En la historia del Obispado de Tuy y de sus bienes, de Ávila y de la Cueva y en el capítulo XXXV, dedicado a las islas, figura con el nº 6 la isla de Toralla, que describe como situada frente a las parroquias de San Salvador de Corujo y San Miguel de Oya. Se trata de un manuscrito del que existe un solo ejemplar que se conserva en el Museo de Pontevedra. No hay duda, en todo caso, que eran bienes de la iglesia.

Al advenimiento de Juan Álvarez Mendizábal, financiero y político, de origen judío y tendencia liberal, a la Presidencia del Gobierno en 1.835, una de sus primeras disposiciones legislativas fue suprimir, por Decreto, la mayoría de las Órdenes religiosas y, en 1.836, la venta en subasta pública de los bienes de monasterios y conventos.

A raíz de la “Desamortización”, la isla de Toralla fue adquirida por D. Francisco Javier Martínez Enríquez, Marqués de Valladares.

La primera inscripción registral data del 4 de Julio de 1895, en que D. Enrique Lameiro Sarachaga, propietario de la isla en la citada fecha, hace constar la compra de la misma a Dña. María Dolores Elduayen Martínez, sobrina y heredera del Marqués de Valladares, por escritura de fecha 30 de Abril de 1892. En la escritura de venta se cita expresamente, como título de propiedad de la vendedora, el testamento que el Marqués otorgó a su favor ante el Notario de Vigo D. Severo González, el 10 de Febrero de 1888.

Anteriormente, en el año 1882, D. Enrique Lameiro Sarachaga y D.Enrique Daviña habían arrendado parte de la isla, para construir una fábrica de salazón. (Hace tres décadas  se podían ver algunas lajas con canaletas de desagüe - utilizadas como pavimento provisional durante alguna obra-, que muchos visitantes suponían de  épocas castrexas.)

La isla fue vendida por el Sr. Lameiro Sarachaga a D. Martín de Echegaray Olañeta, -un indiano que volvió rico de la Argentina-, el 4 de Octubre de 1910, según consta en la escritura otorgada ante el Notario de Vigo, D.Casimiro Velo de la Viña e inscrita a su nombre, en el Registro de la Propiedad, con fecha 16 de Junio de 1911.

Don Martín, el 11 de Agosto de 1911, invitó a  una gira con ágape en su pequeña isla, a un selecto grupo de conspicuos ciudadanos, entre los cuales nació una idea y propuesta que en el futuro sería uno de los logros más importantes para Vigo: la creación de una sociedad que hiciese realidad la instalación de los tranvías, los cuales comenzaron a funcionar tres años después de aquel almuerzo, -rito tradicional para echar a andar, siempre, un buen negocio-, el  10 de Agosto de 1914.

Con fecha 21 de Octubre de 1965, por escritura otorgada ante el Notario de Vigo D. Alberto Casal Rivas, los herederos de D. Martín Echegaray Olañeta formalizan la venta de la isla al matrimonio formado por D.José Manuel Kowalski Fernández y Dña. Mercedes Peyrona Díez de Güemes, para la sociedad conyugal de gananciales. Se inscribe en el Registro de la Propiedad, a nombre de ambos, el 27 de enero de 1966. La compra de la isla fue un trabajo enormemente laborioso pues se emplearon cuatro años en localizar a los más de veintiséis herederos de D. Martín Echegaray residentes en España, Argentina, Méjico, Francia y Estados Unidos.

SOCIEDAD ANONIMA

El 16 de Diciembre de 1965, por escritura del Notario de Vigo D.Alberto Casal Rivas, D.José Manuel Kowalski y los hermanos D.Guillermo y D.Ramiro Vázquez Lorenzo, constituyen la compañía mercantil Toralla, S.A. aportando a la sociedad el Sr.Kowalski la isla de Toralla, como contrapartida a 100 acciones. Figura esta inscripción  en el Registro de la Propiedad  con fecha 27 de Septiembre de 1966.

La Sociedad denominada Toralla, Sociedad Anónima tiene por objeto la adquisición, tenencia y realización de bienes inmuebles en la Isla de Toralla, Canido-Vigo, incluyendo en el mismo la construcción y explotación en régimen de concesión administrativa, peaje o por cualquier otro procedimiento, de puentes, caminos y de centros de turismo, deporte o recreo.De acuerdo con su objeto social Toralla, S.A. realiza el siguiente proyecto inmobiliario:
  • Construye un puente desde la playa de “O Bao” hasta la isla, previa obtención de la correspondiente concesión administrativa por 99 años.

  • Consigue 3 concesiones administrativas para obras de defensa contra el mar y servicios.

  • Con todos los permisos municipales en regla desarrolla una urbanización dando lugar a dos tipos de edificaciones claramente diferenciadas. Por un lado se construyó en un extremo rocoso de la isla un edificio singular, denominado “Torre de Toralla” con capacidad para 136 viviendas de una superficie entre 47 y 113 m2 cada una, cuyo proyecto es obra del gran arquitecto vigués Xosé Bar Boo, que sin embargo no lo llegó a terminar, por importantes diferencias de criterio con los promotores. Por otro lado se distribuyen 34 parcelas unifamiliares por lo que en conjunto existen en la actualidad en la isla 170 viviendas, con una población total estimada de 800 habitantes.
Como complemento de las edificaciones se han mantenido, e incluso incrementado sobre las ya existentes, amplias superficies de arbolado y jardines, respondiendo de esta forma a un acuerdo con el entonces gobierno municipal vigués.

Asimismo se construyeron dos depuradoras de aguas residuales, por ambas comunidades existentes en la isla, actuaciones éstas que pueden considerarse como pioneras en el ámbito de influencia de la ría de Vigo.

El suelo de la isla está incluido en el Plan General de Ordenación Urbana de Vigo con la calificación de Suelo Urbano Edificable.

AMPLIACION

El inicial Consejo de Administración de Toralla, S.A. intentó construir otro edificio, denominado “Edificio Parque”, compuesto de semisótano, bajo y nueve plantas con capacidad para 85 viviendas, de una longitud de aproximadamente 120 metros y rodeando por detrás el parque de la isla.

La Comisión Municipal Permanente del Excmo. Ayuntamiento de Vigo en reuniones de 18 de Febrero y 3 de Junio de 1975 deniega la licencia de edificación del “Edificio Parque” argumentando entre otros criterios que dicho edificio hubiera hecho aumentar la densidad de población de la isla hasta una cifra incompatible con la debida protección del hábitat y medio ambiente, así como, debido a su gran extensión en longitud, hubiera supuesto una barrera visual inaceptable.

Esto lleva a un enfrentamiento entre las partes que dura 3 años y el anterior Consejo de Administración de Toralla, S.A. obtiene una sentencia del Tribunal Supremo de fecha 3 de Mayo de 1978 que autorizaba a Toralla, S.A. la posible construcción del “Edificio Parque” pero con tres alturas (nivel de la rasante de los árboles), con lo que se prolonga el intento de llevar a cabo dicha construcción.

Las dos comunidades de propietarios, El Castro de Toralla y la Torre de Toralla, enfrentadas también con el inicial Consejo de Administración de Toralla, S.A. decidieron por unanimidad en asambleas celebradas en el mes de Agosto de 1984 adquirir las acciones de Toralla, S.A. promotora de la urbanización y titular de las concesiones marítimo-terrestres de la isla y mediante este importante esfuerzo económico, cambiar el Consejo de Administración de dicha sociedad y evitar de forma definitiva la posibilidad de cualquier otra edificación en la isla como figuraba en el proyecto inicial de la urbanización de la isla aprobado el 10 de octubre de 1968 por la Comisión Provincial de Arquitectura y Urbanismo.

El actual Consejo de Administración de Toralla, S.A. (a cuya Sociedad no pertenece ya ninguno de los antiguos accionistas) fue consciente en el momento de la compra de la Sociedad (Agosto de 1984) de que asumía un rechazo importante y una mala imagen provocada por la existencia de un edificio de 70 metros de altura y por la imposibilidad de acceso a las pequeñas playas públicas a través del puente, entonces privado.

En base a lo anteriormente dicho y con objeto, en la medida de lo posible, ofrecer un servicio público en la isla y mejorar la mala imagen que se arrastraba se tomaron las siguientes decisiones, algunas de las cuales han supuesto un esfuerzo económico importante para los habitantes de la isla, prácticamente todos ellos accionistas propietarios de Toralla, S.A. :

1.- Conociendo el Consejo de Administración de Toralla, S.A. la imposibilidad de la Universidad de Vigo de encontrar una ubicación para construir cerca del mar una Estación de Ciencias Marinas, para la que pedían una muy importante subvención de fondos FEDER, se decidió contactar con la Universidad e invitarles a instalarse en la isla, dándole toda clase de facilidades y apoyo para utilizar viales, terreno privado, e infraestructuras de diferentes servicios (agua, electricidad, saneamiento, teléfono,etc) así como colaborar con la Jefatura Provincial de Costas para firmar las Actas de Reversión de todas las concesiones de la isla, concesiones que prácticamente en su totalidad (24.400 m2 , aproximadamente un tercio de la isla) consigue la Universidad de Vigo del Ministerio de Medio Ambiente.

2.- Para hacer posible la instalación de la Estación de Ciencias Marinas por la Universidad de Vigo, Toralla, S.A. asumió a su costa el proyecto de reconstrucción de la primera fase de la escollera, así como el coste total de dicha fase por un importe de 360.000 euros y sin la cual no se hubiera podido construir dicha Estación.

3.- Firmar en Diciembre de 1997 con la Sociedad Estatal de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR) un contrato de cesión de uso, con una duración de 15 años y prorrogable, para instalar en la azotea de la Torre de 1.200 m2 , toda clase de antenas y equipos accesorios que faciliten el sistema de cobertura de comunicaciones del Centro Local de Coordinación de Salvamento Marítimo, así como utilizar un local-sótano del edificio para ubicar un generador de emergencia que pueda proporcionar suministro de energía a los equipos accesorios citados y aprovechar los conductos de la instalación eléctrica ya existentes en el edificio para realizar el tendido de cableado del local-sótano a la azotea.

Por Orden Ministerial de 21 de Junio de 1990 del Ministerio de Medio Ambiente se revisó la concesión del puente otorgada a Toralla, S.A. que manteniendo el uso privado del mismo, se hace compatible con su uso público lo que permitió a partir de ese momento el acceso peatonal a las dos playas públicas existentes en la isla, por lo que hoy, un tercio de la isla es pública pues pertenece a la Universidad de Vigo por concesión administrativa del Ministerio de Medio Ambiente de fecha Enero de 2004 y el puente permite el acceso peatonal a las playas.

 




El PUENTE

El puente que durante el día se utiliza frecuentemente para pasear y pescar y que en la época veraniega está repleto de bañistas que se dirigen a las dos playas, cambia radicalmente por la noche, convirtiéndose en un gran escenario dedicado a la pesca, actividad que practican numerosas y diversas personas por la cantidad de caballas, chocos, calamares, agujas y otras especies que se pescan, pero que obliga a vigilar a las embarcaciones que transitan por debajo del puente, especialmente, cuando la pesca se realiza durante el día.

Por otra parte, desde hace ya varios años los más jovenes han encontrado en el puente un entretenimiento bastante peligroso consistente en lanzarse al agua desde la barandilla del mismo y volver nadando a la playa de O Bao, actividad que desde el verano del 2009 ha prohibido el Concello de Vigo, instalando sendas señales a la entrada del mismo.

Toralla, S.A. sigue ocupándose del mantenimiento y limpieza de dicho puente y en el verano del año 2000 ante las deficiencias estructurales producidas por el deterioro de las piezas de hormigón armado causadas por la acción del mar asume la reparación total del puente con un coste de 59 millones de pesetas sin plantear ningún pleito para dirimir si todo o parte de dicha reparación podría recaer en la Administración Pública en relación con la revisión de la concesión en Junio de 1990.

     
   

PROTECCIÓN DE LA ISLA

Una de las preocupaciones de los habitantes de la isla ha sido protegerla de los temporales que, casi todos los años, tienen lugar durante los meses de otoño e invierno y que no solamente dañan la vegetación y derriban árboles, daños que se van solucionando durante la primavera, sino que también han ido, desde 1975, deshaciendo la escollera de protección que inicialmente habían construido los primeros propietarios de Toralla, S.A.

En las fotografías figuran parte de los daños causados por algunos de los temporales más importantes que corresponden a los años 1977, 1981, 1987 y 1996, aunque prácticamente todos los años existen daños provocados por los mismos.

En el año 2006 y tras la reconstrucción por los habitantes de la isla de la escollera de protección en la parte más batida por el mar, se eliminaron de forma muy importante los daños que dichos temporales causaban, lo cual posibilitó la construcción de la Estación de Ciencias Mariñas (ECIMAT).

Las fotografías del último temporal de Febrero de 2011, ilustran sobre la fuerza del mar, incluso dentro de una Ría tan protegida como la Ría de Vigo.

Con la marea alta y en la parte más protegida de dicho temporal, como es la zona Este de la isla, el fuerte mar de fondo arrancó los primeros doce metros del pantalán que lo unen a tierra firme. Como en el año 2010 sucedió lo mismo con tres temporales menos violentos que el de Febrero de 2011, la Universidad de Vigo tuvo que realizar las obras necesarias para elevar, como se puede ver en las fotografías, los doce últimos metros del pantalán para que esto no vuelva a ocurrir. Además repuso el pavimento entre la escollera de protección y la ECIMAT.